miércoles, 30 de julio de 2008

Atacar al "Ego Consumidor"




Este blog también denunciará la utilización de la ciencia psicológica para engañar al consumidor.
Una de las tácticas actuales para explotar al consumidor por parte de los grandes comerciantes y los productores de alimentos envasados es reducir el contenido de una lata o recipiente, lo cual implica un aumento de precio “escondido”. Por ejemplo el atún, en sus latas puede haber una diferencia de más de cincuenta gramos (de 190 g a 120g peso drenado). Las grandes empresas comerciales, como Walmart, no tienen ningún interés en favorecer al consumidor, al contrario, tienen departamentos estratégicos que diseñan tácticas de engaño contra los intereses del consumidor, con la complacencia de las autoridades.
“Aunque las empresas Google y Microsoft, particularmente Bill Gates, aparecen como las corporaciones con mayores acciones filantrópicas por otorgar grandes donativos a causas humanitarias, la realidad es que no están dispuestas a reducir su margen de ganancias aunque esto signifique violar los derechos laborales de quienes producen sus artículos y mantenerlos en condiciones de explotación, lo cual exhibe la falsedad de presentarse como empresas socialmente responsables”.[1]

Aquí cito algunos consejos para consumir mejor y enfrentar las tácticas comerciales dolosas:
· “Es imprescindible hacerse la lista antes de salir de casa y restringirse sólo a lo que en ella aparece”[2]. Este es un consejo que ayuda a enfrentar las estrategias comerciales de las grandes cadenas. Ataca al “Yo Consumidor”
· “Llevo un registro mensual de gastos, desde hace seis meses aproximadamente y me ha ayudado mucho a ordenarme y prescindir de aquellos que no son necesarios. Incluso me sirve para saber en que momento puedo darme un gusto y gastar mas allá de lo presupuestado”[3]. También es importante tener conciencia diaria del comportamiento compulsivo hacia el consumo.

[1] http://www.elpoderdelconsumidor.org/responsabilidad_empresarial_con_la_economa.html
[2] http://www.elblogsalmon.com/
[3] Deudora Anónima

viernes, 25 de julio de 2008

Psicología del Consumidor

El ser consumista implica cierto funcionamiento psíquico. Una manera de explicarlo es como la consecuencia de una carencia, una falta percibida que está allí, en el interior del sujeto.
Se consume de más por meras necesidades narcisistas de compensación. “Consumo porque si no, me siento incompleto” o “Consumo porque si no, me siento ajeno a la sociedad”. El comportamiento de consumo extremo, es decir, la adicción a la compra o compra compulsiva, es fundamentalmente un problema de autoregulación.
Las personas que tienen altos niveles de comportamiento compulsivo hacia la compra han reportado la urgencia irresistible de comprar y un sentimiento de pérdida de control cuando lo hacen. Pueden continuar comprando y tener un sentimiento de pérdida de control . Lo hacen a pesar de las consecuencias adversas, como el endeudamiento (d’Astous, 1990; Dittmar, 2004; O’Guinn & Faber, 1989, Rose, 2007). El consumidor compulsivo acumula crecientemente cosas que no tienen ninguna utilidad. Se compra en el momento para atender al principio del placer, de manera irreflexiva y muchas veces con dinero que tardará años en pagar, con sus respectivos intereses a los bancos.
Existe una idealización de la riqueza y el lujo que se integra desde la más temprana edad al ideal del yo. Se debe tener para “ser”. Esto se ve favorecido por las intenciones de lucro de muchos capitalistas y por los medios masivos de comunicación que éstos pagan.
Por ejemplo, existe el fenómeno de la despersonalización del servicio del comerciante al consumidor en las tiendas de autoservicio. El uso de tarjetas de crédito complementa esta acción comercial. Todo es impersonal (Lipovetsky, 2007). Si bien es cierto que el consumidor es cada vez más autónomo para decidir, esto ocasiona que la desinformación o la falsa información haga que se compren cosas que no se necesitan o que se caiga en fraudes.
Los individuos antisociales que sacan provecho de la desinformación al consumidor pululan. El Estado no puede ser complaciente con ellos, pero lo es, debido a la corrupción e impunidad de la clase política y a que ésta se ve favorecida por los fraudes al consumidor. Por ello es importante que el consumidor tome sus decisiones de compra con la mayor información y que se formen redes de información ajenas a la mercadotecnia. Redes de consumidores para los consumidores.

d’Astous, A. (1990). An inquiry into the compulsive side of normal consumers. Journal of Consumer Policy, 113, 15–31.
Dittmar, H. (2004). Understanding and diagnosing compulsive buying. In R. Coombs (Ed.), Handbook of addictive disorders (pp. 411–450). New York: Wiley.
Lipovetsky G. (2006). La Felicidad Paradójica. Barcelona, Anagrama, 2006.
O’Guinn, T. C., & Faber, R. J. (1989). Compulsive buying: A phenomenological exploration. Journal of Consumer Research, 16, 147–157.
Rose, P. (2007). Mediators of the Association Between Narcissism and Compulsive Buying: The Roles of Materialism and Impulse Control. Psychology of Addictive Behaviors. 2007, Vol. 21, No. 4, 576–581.